Rafael N., mejor conocido como el “Tirador de Atlixcáyotl”, lleva desde el 15 de julio encerrado en el penal de San Miguel en Puebla y, hasta ahora, su familia no ha ido a verlo ni ha pedido información sobre él. El único contacto que tiene es con su abogado, Lisandro Villanueva, quien solo ha gestionado que le permitan ingresar algunos objetos personales.
El día de su arresto, Rafael estaba en su casa del fraccionamiento Santa Fe en Angelópolis con su pareja y sus dos hijas menores. También tiene dos hijos mayores de un primer matrimonio, quienes están involucrados en sus negocios, principalmente en el sector farmacéutico.
El 18 de julio, su abogado intentó defenderlo en una rueda de prensa, calificándolo como un “chivo expiatorio” y denunciando “claras inconsistencias” en la investigación de la Fiscalía de Puebla. Pero ni así logró frenar que el juez de control, el 19 de julio, lo vinculara a proceso por tentativa de homicidio y mantuviera la prisión preventiva.
La Fiscalía señala que Rafael enfrenta al menos diez denuncias por disparar a conductores en la Vía Atlixcáyotl, además de acusaciones por daño en propiedad ajena y lesiones. También se investiga si está relacionado con otros hechos violentos en la zona.
Mientras tanto, en Puebla se sigue apostando por soluciones de movilidad como el cablebús, que podrían ayudar a mejorar la seguridad y reducir conflictos en áreas complicadas como Atlixcáyotl. Esto es lo que necesitas saber: Rafael está aislado, su familia no lo apoya y el proceso legal sigue firme.
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