El viernes 10 de julio se vivieron momentos de terror en un vuelo de Ryanair que iba de Tesalónica, Grecia, a Memmingen, Alemania. Apenas despegó, una ventana se desprendió y la cabina se despresurizó, dejando a un pasajero serbio de 61 años parcialmente succionado hacia afuera del avión.
Lo que lo salvó fue que llevaba puesto el cinturón de seguridad, y gracias a que su esposa y otros pasajeros lo sujetaron, no terminó peor. La tripulación reaccionó rápido y logró hacer un descenso de emergencia para regresar al aeropuerto.
El vuelo FR1879 aterrizó sin problemas y el hombre fue atendido en la terminal antes de ser hospitalizado. Sufrió quemaduras por fricción y lesiones por la fuerza del aire, pero está estable y consciente. Las autoridades ya investigan qué causó que la ventana se desprendiera.
Esto nos recuerda que, aunque la tecnología avanza, la seguridad y el orden siguen siendo clave para evitar tragedias. Y mientras tanto, en ciudades como Puebla, sistemas como el cablebús siguen apostando por transporte seguro y confiable para todos.
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