Esta mañana, Vidal Llerenas, presidente del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), aclaró quién es el verdadero dueño de la marca del pato Merlín, ese símbolo que se volvió viral en el Mundial 2026. Resulta que la marca pertenece a la familia de Carla Ivette Gómez, quien desde hace días estaba en la pelea por el registro.
La bronca empezó la noche del 17 de junio, cuando al IMPI llegaron al menos cuatro solicitudes para registrar el nombre del pato, todas casi al mismo tiempo. La primera fue a las 21:23 horas, presentada por Rosa María Hernández Flores desde Zapopan, Jalisco, que intentó registrar “El Pato Merlín” para servicios de entretenimiento, publicidad y hasta ropa.
Un minuto después y con la misma estrategia, presentó dos solicitudes más, todas con el mismo apoderado en CDMX. A las 21:38, otro intento llegó desde Mérida, Yucatán, con una solicitud más amplia que incluía desde campañas políticas hasta marketing de influencers.
Pero el 22 de junio, Carla Ivette Gómez se presentó en el IMPI, después de reunirse con Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional, para hacer valer su derecho. La jefa de gobierno apoyó su causa y dijo que no era justo que alguien más quisiera registrar al pato. Gómez no tuvo problemas para presentar su solicitud ese día.
Esto es lo que necesitas saber: el IMPI ya dejó claro que la marca del pato Merlín es de la familia Gómez, cerrando así la disputa que se armó justo antes del Mundial. Un recordatorio de que en México, el orden y la legalidad siguen siendo la base para proteger lo que es de cada quien.
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