The New York Times aclaró la polémica sobre las artesanas nahuas de Naupan que bordaron las camisetas de la selección mexicana para el Mundial.

Todo empezó con una idea chida: Someone Somewhere, una marca mexicana, propuso que las artesanas indígenas hicieran los bordados, buscando conectar tradición y modernidad y ayudar a comunidades vulnerables. Adidas se sumó y, tras dos años, presentaron las camisetas hechas a mano por 150 mujeres nahuas en Naupan, un pueblo en las montañas del centro de México.

Pero la historia se complicó cuando activistas acusaron a las empresas de explotación, diciendo que las artesanas ganaban solo 36 pesos por hora (menos del salario mínimo) y que no usaban sus técnicas tradicionales. Estos videos se viralizaron y generaron indignación en redes y medios.

Sin embargo, el 31 de mayo, periodistas visitaron Naupan y hablaron directamente con las artesanas. La mayoría coincidió en que el trabajo es justo, flexible y mejor que otras opciones en la zona. Algunas dijeron que gracias a este empleo han salido adelante y que temen que la mala fama aleje futuros empleadores.

Las mujeres confirmaron que ganan más de 36 pesos por hora, aunque prefieren no revelar cifras exactas por seguridad. También destacaron que pueden trabajar a su ritmo y reciben bonos por eficiencia.

Antonio Nuño, director de Someone Somewhere, mostró nóminas que respaldan estos pagos y defendió el proyecto como una oportunidad real para las artesanas nahuas.

Esto es lo que necesitas saber: la polémica sobre explotación no refleja la voz de las propias artesanas, quienes valoran este trabajo como una fuente digna de ingresos y un puente entre tradición y modernidad. Un ejemplo de cómo el respeto y la colaboración pueden impulsar comunidades sin perder sus raíces.

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