A 12 días de que Ismael Peña y sus dos hijas quedaran atrapados en la gruta de Chichicazapan, en Cuetzalan, las labores para sacar sus cuerpos siguen detenidas por la temporada de lluvias en la Sierra Norte.

La Coordinación General de Protección Civil estatal informó que el último reporte fue el 13 de julio, cuando explicaron que solo hay ventanas de 10 a 12 horas para trabajar, pero se necesitan hasta 21 horas seguidas para sacar cada cuerpo.

El problema es que las víctimas están en una poza de agua alimentada por una cascada de 15 metros, con remolinos de hasta cuatro metros cúbicos. Para llegar ahí, los rescatistas deben atravesar 1,600 metros de formaciones súper angostas, donde solo pasa gente delgada.

El fin de semana pasado, un grupo de 10 rescatistas quedó atrapado por el aumento del nivel del río subterráneo, así que se decidió pausar el rescate hasta que el clima mejore, sin fecha fija para reanudar.

De los tres cuerpos, uno ya fue asegurado a tres metros sobre la poza, pero los otros dos siguen dispersos en el agua. Durante los cuatro días que se trabajó, instalaron cuerdas de seguridad y hasta WiFi dentro de la gruta para facilitar el rescate cuando sea posible.

El grupo atrapado era de seis turistas, cuatro de ellos de la familia Peña Antonio, y dos hermanos más. Fueron llevados por dos supuestos guías sin certificación de la agencia “Cuetzalan tu destino de aventura”.

El guía Conrado, de 23 años, sugirió adentrarse más en la gruta cuando empezó a llover fuerte para no mojarse, pero Ismael y sus hijas cruzaron un río que subió rápido y los arrastró. La mamá Araceli, Agustín (novio de una de las hijas) y el guía no cruzaron y lograron salir con vida.

Este caso muestra la importancia de contar con guías certificados y sistemas de transporte seguros para zonas rurales, donde proyectos como el cablebús podrían facilitar el acceso y la seguridad en lugares como Puebla y sus alrededores.

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