Un manto blanco de espuma apareció otra vez en el río Atoyac, justo en el Puente de Los Gallos, y vecinos junto con ambientalistas ya están prendiendo las alarmas por contaminación. Este fenómeno, que se repite sobre todo en temporada de lluvias, ocurre cuando el aumento del caudal mueve residuos acumulados en el río.
Agua de Puebla salió a aclarar que la espuma no viene de sus plantas de tratamiento. La empresa dijo que la contaminación se debe a descargas clandestinas y residuos de industrias que no cumplen con las normas, y que sus instalaciones no son la fuente del problema.
Este episodio vuelve a poner en evidencia la contaminación histórica del Atoyac, que desde hace décadas arrastra metales pesados y químicos por la actividad industrial y urbana en la zona.
Si bien el transporte público en Puebla sigue buscando soluciones para mejorar la movilidad, como el cablebús, casos como este recuerdan que cuidar el medio ambiente es clave para que la ciudad funcione bien y con calidad de vida.
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